Cuco Paridas nº8: Melluco, Cuñao, Cindy…
Y parecía que no iba a llegar nunca la última Cuco-parida, pero aquí está.
Hé de recordar que todos los artículos de Cuco-paridas los escribió mi colega Diana (también conocida por dayaning y kraychora) hace unos 8 años (2 años arriba 2 años abajo), me limito a copy/paste salvando pequeñas correcciones.
Y bueno, os dejo ver las caras de la autora de los artículos y protagonista de ellos junto a mí:
Venga, la última Cuco-parida:
Melluco, Cuñao, Cindy (sindi.. sin diente… pa’ los corticos)… weno, como querais llamarlo:

Nuestra siguiente parida se sitúa como la anterior a la orilla del bravo y tempestuoso mar de Lopagán, más concretamente, en el tobogán del parque de la pinada. Allí, to tiraos pasando el rato, reposando la resaca del fiestón, estaban los enormes amigos de nuestro eterno protagonista. El Chumi y el Alberto paseando, el Guille y el Rubén columpiándose en las aburzaderas… y “Sir Louren” to explayao en el tobogán…
Sin embargo, alejado de todo este ambiente de serenidad y paz a causa de la anterior borrachera y presente resaca… el Cuco-paridas acechaba tras los arbustos vigilando a la que sería su próxima presa.
Él pensó ni más ni menos que nuestro indefeeeeeeeenso y pasivo louuuren no era merecedor de tanta serenidad por lo que… decidió producirle el susto de su vida (pa’ variar)… y produciole un sobresalto tal que nuestra víctima, como textualmente me cuenta ahora mismo:
Le pegué un topazo con el codo en los mismos dientes y uno de estos… se lo partí.

El diente salió entonces volando dejando a nuestro indefenso y pasivo sangrando como un cochino. Cuco encontró el diente partido y maldiciéndose durante los primeros… 2 segundos… ya nos mostró a todos su mellao con una amplia sonrisa mientras pronunciaba las míticas palabras de:
¡¡¡¡¡¡CUÑAAAAOOOOOOOOO!!!!!!
Tras el espectáculo… ya empezó a notar el verdadero dolor nacido de su parida… estaba más tenso que Andrés Pajares con su familia en el día del padre… tanto tanto que se colocó una pastilla directamente en el diente.

Ya en urgencias, después de la intensa cola, el médico decidió que había que meterle un punchazo. El Cuco se bajó los pantalones con una habilidad que asustaba… tras tenerlos en sus tobillos y to inclinao para sufrir la jeringa en el culo…

La enfermera to asombrada sacó el rastrillo para casos especiales y tras varios minutos en la búsqueda del calvo perdido… sacó su instrumento y metióselo completamente provocándole un salto tal que si fuera dibujo animado ya asomaría la cabeza sobre el forjado (techo pa’ los no arquitectos & company) del piso de arriba.
Y la mu jodia de la autora puso al final del artículo lo siguiente:
¡¡AVISO IMPORTANTE!!… para todos aquellos seguidores de estas entregas Cuco-paridas que no conozcáis al protagonista y culpable de nuestros ataques asmáticos de carcajadas… he dejado adjuntado una foto del mismo. Es el de la derecha… SI OS MOLA solo tenéis que pasarnos vuestro número de celular y os pondremos en contacto con él… no hace ascos a nada… mmmmm…
¡Y sé finí!
Para terminar y fuera de coñas, Cuco es un tío al que yo le considero un buen amigo desde la infancia, y a pesar de que ya no nos veamos y de sus desvaríos, creo que hablo en nombre de todo el antiguo grupo cuando digo que siempre le tendremos en el recuerdo (sobre todo yo, que tengo una cicatriz en el codo)… Hasta siempre colega
PD: Fijen-sé que no escribió “Alberto” y “Chumi“, si no “el Alberto” y “el Chumi“; no piensen mal, es característico de nuestro idioma particular
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